El Real Madrid saca un punto que lo mete en los octavos de la competición europea por excelencia a pesar de dejar un mal sabor de boca

PRIMERA PARTE

Comenzaba el partido y los dos equipos nos hacían presagiar otro encuentro parecido al de la semana pasada, con velocidad, vértigo y decenas de ocasiones, pero tras dos minutos de correcalles el juego se calmó.

El Shaktar plantó un bloque bajo con un sistema de 4-5-1 defensivo en el que Traoré era una isla en el océano y su participación se limitaba a forcejear contra los centrales en balones al cuerpo. Un desahogo más que una solución.

El Real Madrid, por su parte, sorprendió con un 4-2-3-1 con un doble pivote clásico, de otro tiempo, con un jugador encargado de proyectar las transiciones ofensivas, Kroos, y otro en labores destructivas, menos vistosas pero igualmente importantes, Tchouameni.

Por delante, Rodrygo, Hazard, Valverde y Benzema, quienes tenían que poner la fantasía y los goles

El equipo blanco dio muestras de pasividad, demostrando que tiene la cabeza más puesta en el trascendental «Clásico» del domingo que en este partido que apenas inquieta la clasificación a octavos.

Este hecho lo aprovechó el conjunto ucraniano, quienes por medio de Mudryk y Sudakov consiguieron acercamientos que si bien no inquietaron a Lunin, sí que presagiaban un partido más parejo del que se podría vaticinar.

Dos jugadores que elevan el nivel global de su equipo. Sin duda dos nombres a tener en cuenta para un futuro

Tras minutos en los que el Shakhtar era más protagonista, llegaron las tres ocasiones más claras del encuentro. Dos de ellas con Benzema como protagonista que vuelve a demostrar que el fútbol del Madrid tiene que contar con sus destellos de clase y magia, ya que fueron las acciones grupales con más peligro del equipo y la que hasta ese momento parecía la única manera de percutir en el entramado defensivo ucraniano.

Y la otra, un disparo lejano de Valverde, un recurso que debe explotar con asiduidad, puesto que el uruguayo domina el golpeo duro como pocos jugadores en la plantilla. La primera mitad nos brindó un duelo entretenido a pesar de la ausencia de goles.

SEGUNDA PARTE

La segunda parte comenzó con el Real Madrid todavía en el vestuario y fue algo que aprovechó el equipo del Donbas, que se adelantó por medio de Zubkov quien remató un centro en prácticamente el área pequeña y tras un error de Ferland Mendy.

El arquitecto de la jugada fue Mudryk, que seguía dejando detalles de calidad en el inicio de la segunda mitad

No gustó nada este gol a Ancelotti e inmediatamente puso a calentar a Luka Modric y Vinicius Junior. Los dos jugadores entraron casi enseguida, sustituyendo a Hazard y Tchouameni y todo en medio del vendaval ucraniano, que debido al éxtasis provocado por el primer gol estaba disfrutando de los mejores minutos del partido.

Debido a esto llegaron otras dos ocasiones claras del equipo local. Sudakov, el mejor jugador del partido, hilvana una preciosa jugada en banda izquierda que acaba con un balón filtrado por Zubkov a Traoré que se encuentra con un claro mano a mano.

Lunin resuelve bien una jugada en la que iba claramente en desventaja, pero tuvo mala fortuna y le vuelve el esférico a Traoré que esta vez a puerta vacía y tras un disparo en escorzo envía el balón al larguero.

La otra acción fue de nuevo de Zubkov, muy activo en este segundo inicio, que con un buen zurdazo puso en jaque a Lunin

Estas acciones cabrearon a Ancelotti porque preparó un triple cambio para buscarla remontada y allanar totalmente el camino a octavos de final.

Mendy, Rodrygo y Fede Valverde dieron entrada a David Alaba, Marco Asensio y Camavinga. Las intenciones eran claras, piernas nuevas, jugadores ofensivos y la consigna de buscar el gol del empate.

Pasos atrás de seguridad del Shaktar, tratando de buscar contraataques pero sabiendo de la importancia de guardar la portería a cero y conseguir los tres puntos.

El Real, en cambio, visiblemente nervioso y sin muchas jugadas tranquilas, sino que buscaba más balones profundos, centros al área y disparos de media distancia.

Es cierto que la presencia ofensiva intimidó más, pero también que al Shaktar ya le fallaban las piernas y buscaba protegerse en lugar de ir a por el segundo.

Toni Kroos cogió la batuta del equipo y en vez de trenzar jugadas interiores como vimos en la ida, se dedicó a poner centros, muy precisos, pero en principio inofensivo.

Tras varios minutos indiferentes llegó el mítico último minuto, donde el Madrid se hace grande, y Antonio Rüdiger, que ya había avisado anteriormente, remató un centro puesto con música de su compatriota Kroos e introdujo el balón al fondo de la red.

El gol fue lo de menos porque el alemán sufrió un aparatoso choque con el portero rival y tuvo que salir atendido por un profundo corte en la ceja. Por suerte pudo salir por su propio pie y todo quedó en un susto.

Los merengues salvan un punto ante un rival al que puede que el empate le sepa amargo, pero que sin duda hubiera firmado al principio del partido, no solamente por el resultado sino por su buena actuación. Las sensaciones son que, sobre todo defensivamente, el Madrid tiene que perfilar y corregir errores de cara al gran Clásico del próximo domingo.

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